La Mimosa Imprimir E-mail
Lunes, 04 de Octubre de 2010 00:00

  La Mimosa

 De cara a la llegada de la primavera hay muchos preparativos que hacer en un jardín puesto que es la época principal para la plantación de las diferentes especies, sin embargo, eso no supone abandonar a los ejemplares que están aportando color durante los meses más duros del año, en el invierno.

Este es el caso de la mimosa, una planta que en apariencia puede resultar delicada pero que sin embargo dispone de un sistema de defensa muy efectivo contra los animales, se trata de la simulación de una planta sin vida al cerrar sus hojas mostrando un porte poco apetecible para los posibles comensales que a ella se acercan. Esto es posible gracias a la capacidad de sus pinnadas hojas, compuestas por numerosos foliolos pequeños, para contraerse gracias a un mecanismo que se encuentra en la base de las mismas.


La Mimosa

Bajo la denominación de mimosa y como perteneciente al grupo de las Mimosáceas, se pueden encontrar varias especies de plantas herbáceas, de arbustos o árboles, tanto de hoja perenne como caduca, entre las que destacan la Mimosa Púdica, la Spegazzinii (arbusto), la Sensitiva (trepadora) y la Rubicaulis (árbol). Generalizando, se puede decir que las flores de esta planta son de color rosáceo o amarillo y tienen una graciosa forma redondeada desigual que la hacen muy reconocible.

Es importante saber que el origen de esta planta está en América del Sur, y más concretamente en Argentina, para entender algunos de los cuidados que requiere. Lo principal es que hay que cultivarla en suelos blandos, muy bien drenados, en los que exista una importante presencia de arena. Dicho esto, queda claro que para asegurar un terreno húmedo es preciso regarla dos veces por semana favoreciendo así un óptimo desarrollo de la planta.
 

La Mimosa

Se puede decir que la mimosa resiste bien el invierno siempre y cuando no se alcancen temperaturas cercanas a los cero grados, pero es fundamental ubicarla en zonas resguardadas del viento en las que además pueda recibir la incidencia directa de los rayos de sol.

También hay que saber que esta planta florece durante la primavera y gran parte del verano, época del año en la que es importante abonar mensualmente con un fertilizante nitrogenado para prolongar su buena presencia.